jueves, 30 de septiembre de 2010

Pureza de corazon


 Se trataba de dos ermitaños que vivían  cada uno , en un islote. El ermitaño joven se había hecho muy célebre y gozaba de gran reputación, en tanto que el anciano era un desconocido. Un día, el anciano tomó una barca y se desplazó hasta el islote del afamado ermitaño. Le rindió honores y le pidió instrucción espiritual.
El joven le entregó un mantra y le facilitó las instrucciones necesarias para la repetición del mismo.
Agradecido, el anciano volvió a tomar la barca para dirigirse a su islote, mientras su compañero de búsqueda se sentía muy orgulloso por haber sido reclamado espiritualmente.
El anciano se sentía muy feliz con el mantra.
                                                desconozco el autor

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